Poesía

Hotel Babel

Hotel BabelMario Arteca
Poesía
$ 120

 

Texto cuya forma sufrió dos mutaciones, esta es la tercera. Primero en forma de mail, en contestación a un interrogante del gran poeta y amigo Daniel García Helder; en segundo término, mutado este escrito como el poema 54 de Guatambú (Tsé-Tsé, 2003); y ahora en forma de poética. Las tres maneras siempre funcionaron como una definición de escritura.

I. El pueblo inagotable (código “Hotel Babel”)
a Eduardo Espina

“Entonces no podremos ver el océano”. Una cruz
son dos diagonales alargadas; cuatro breves formas
de sesgar. En un universo cuadrado esta tómbola
funde una sola idea: nada es como si nada.
El pergamino que atrasa la invención
como si reconstruyera un dipolo sin cobertura,
es la noción de post-crucifixión, de ulterior
nudo de sonidos, de apotegmas que se desmienten.
El primero dice: “una ciudad es una aldea interior”,
y el segundo: “una aldea interior es un mundo vuelto
hacia el infinito”. Poco a poco se animó, comenzó
una danza; se volvió apócrifo porque esa danza
era el almizcle de unos conchavos; una suma
de renacuajos acosaba el agua en el instante
de romperse una ola; la danza era un autorretrato
de divisiones panzers sin el debido control de calidad;
y como en todo baile el ritual era denso y pensado
para pocos; pero eran muchos; por lo que el rito
se agotaba en sí mismo y dependía de una nueva ola
que al romperse despertaba la implicación
de unos signos. En la danza no había curvas
ascendentes sino diagonales; otra vez (con lo que eso
significa): un jaque mate de paralelas corridas
y donde la ciudad se construía como un monolito
de hemorragias visibles. Entonces quedó pasmado.
De haber tenido un catalejo hubiese visto mejor
esa marca del arpón en la ceja. Aunque jamás
sucedió aquello; igual le fue narrado a cada uno
de los visitantes una historia tan macabra, que
de haber sido creíble hubiese sido menos cierta.
El arpón siempre estuvo guardado en un estuche,
alejado de la influencia de toda clase de literatura.
La ceja, cortada por causas diferentes.

Mario Arteca nació en La Plata, 1960.Publicó: Guatambú (Tsé- Tsé, 2003), La impresión de un folleto (Siesta, 2003), Bestiario búlgaro (Vox, 2004), Cinco por uno (Vox, 2008), Horno (Al Margen, 2009), Cuando salí de La Plata (CILC, 2009), Nuevas impresiones (La Calabaza del Diablo, Santiago de Chile, 2010) y La orquesta de bronces (Goles Rosas, Mar del Plata, 2010), entre otros.

Años Luz editora
Buenos Aires

Categorías:Poesía

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